viernes, noviembre 26, 2004

hospital - latipsoh

Dedicada a mi padre, que tantísimas horas le deben los hospitales ...

¡Qué blanca es mi tienda!
de juguetitos rotos, todos limpitos,
tan quietecitos, a veces muy solos.

Mirando cómo se para
el monito de jersey rayado
que mueve, él tan gracioso,
sus platillitos dorados.

¡Chas! ¡Chas! ¡Chas! ¡Chas! ¡Chas!

A mi Caperucita esta vez
se la está comiendo el lobo:
hoy un poquito ¡ñam, ñam!,
mañana otro poco.

Al soldadito de plomo
le tocó un pez de otro cuento,
se tragó a su bailarina y espera mirando al puerto.

¡Mira tú qué graciosos!
mis muñequitos rotos,
tan quietecitos a veces
y siempre, siempre muy solos.