hospital - latipsoh
Dedicada a mi padre, que tantísimas horas le deben los hospitales ...
¡Qué blanca es mi tienda!
de juguetitos rotos, todos limpitos,
tan quietecitos, a veces muy solos.
Mirando cómo se para
el monito de jersey rayado
que mueve, él tan gracioso,
sus platillitos dorados.
¡Chas! ¡Chas! ¡Chas! ¡Chas! ¡Chas!
A mi Caperucita esta vez
se la está comiendo el lobo:
hoy un poquito ¡ñam, ñam!,
mañana otro poco.
Al soldadito de plomo
le tocó un pez de otro cuento,
se tragó a su bailarina y espera mirando al puerto.
¡Mira tú qué graciosos!
mis muñequitos rotos,
tan quietecitos a veces
y siempre, siempre muy solos.


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