metamorllanto otnallromatem
Fue realmente extraño, como una especie de alumbramiento: al ser "adulto" sin más.
Mis ojos se limitaban a desprender lágrimas, en orden:
unas detrás de otras, redondas, gruesas, repletas de infancia.
Y mi corazón reía, y mis ganas lloraban...
Tenía un grandísimo martillo en la mano y me machacaba los dedos con ternura.
Y cuando, ahogado de dolor, ya creía que no podía más,
Y cuando, ahogado de dolor, ya creía que no podía más,
entonces, una última lágrima rodó como penitencia
por pago a una historia escrita desde hace mucho
y que no queda más remedio que vivir.
Jamás lloré con tantas ganas
Jamás lloré con tantas ganas
en una casa donde todos me querían
y tan solo unos pocos
se aventuraron a ser mi alma.


<< Home